El púlpito

Un dios de metal. Cuatro profetas de Birmingham.

Helloween – I want Out

Hermanos en el metal, de nuevo me dirijo a vosotros para hablaros de unos profetas, unos visionarios a los que debemos la existencia de todo un subgénero, el llamado power alemán. Helloween (sitio oficial) forman parte de la leyenda, y su calabaza acompaña a Eddie, Vic (más) y a otras mascotas en la iconografía del metal.

Helloween empezaron como cuarteto, con Kai Hansen a la voz y a la guitarra. Con ese formato de cuarteto lanzaron un EP homónimo y un LP, Walls of Jericho, que resultaron un rotundo éxito de ventas y de crítica. ¿La clave? Melodías remarcadas, voz aguda, casi chillona, y guitarras más agresivas que el heavy estandar, pero no tanto como el thrash. Tras comprobarse que Hansen no se veía capaz de cantar y tocar a la vez, se buscó un cantante que se hiciera cargo de la voz solista. El elegido respondía al nombre de Michael Kiske. Los Helloween míticos ya estaban reunidos. Así, como quitento, en 1987 publican uno de los discos más importantes de los ochenta, el Keeper of the Seven Keys Pt. 1. Este Keeper Uno es otro de esos disco redondos, donde no hay absolutamente nada despreciable, encadenando clásico tras clásico, temas que has servido de referente para futuras generaciones. El año siguiente rematan la faena con la segunda parte, el Keeper Dos, que arrasa ya a nivel internacional. A este disco pertenece la canción que hoy os presento, ‘I Want Out’.

‘I Want Out’, tema compuesto íntegramente por Kai Hansen, al cabo de los meses se revela como toda una declaración de principios: tras acabar la gira europea el guitarrista y fundador de la banda huye para formar los exitosos Gamma Ray. El video se rodó en Pamplona, aprovechando el concierto que la banda dio en la capital pamplonica en uno de los Mosters of Rock españoles de 1988.

Tras la fuga de Hansen (sustituido por un muy gris Roland Graphow) la inestabilidad se adueña del grupo. Los siguientes discos, Pink Bubbles Go Ape y Chamaleon, no consiguen cuajar en el público, lo que acaba costándole la cabeza a Kiske (impulsor de los cambios en las composiciones, mucho más experimentales), expulsado por el otro compositor principal de la banda y guitarrista, Michael Waikath. Su sustituto, Andy Deris, no convence a una parte de la masa de fans, dado su muy distinto timbre de voz. Aun así el disco que le presenta como frontman, Master of the Rings, no decepciona. Sin embargo el nuevo rumbo del grupo supone un cambio en los fans: recluta nuevos, más acordes a la nueva época, y pierde a parte de los viejos. Sucesivos discos han ratificado esta tendencia.

Aquí os dejo esta pequeña joya, testamento musical helloweenero de un Hansen descontento. Por fortuna, antes de huir, nos regaló esta maravilla de canción.

[youtube FjV8SHjHvHk]

Alabado sea nuestro dios. Y alabado sea Kay Hansen, por supuesto.

Deja un comentario