Anthrax – I Am the Law
Queridos hermanos, hoy vamos a regresar de la mano de Anthrax (sitio oficial) a los principios del subgénero del thrash metal. Este estilo disfrutó de sus momentos de gloria entre los ochenta y mediados de los noventa. Su sonido se caracteriza por avanzar un paso un más en el nivel de agresividad del hasta entonces heavy clásico: los riffs se aceleraron bastante más, guiados por guitarras en las que el típico overdrive daba paso al metal zone y a otros pedales similares; al mismo tiempo los ritmos de caja doblaban el tempo normal (a veces incluso yendo más rápido), entrando el doble bombo, de igual manera, con mayor celeridad; la voz (influenciada por cantantes como Udo Dirksnaider) en muchos casos se volvió rugidora, mucho más furiosa (si bien hay casos de cantantes thrashers, como el propio Joey Belladona, con voces potentes y limpias).A lo largo de la segunda mitad de los 80 y principio de los 90 se forjó el llamado cuarteto de reyes del thrash: Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax. Guiados por la guitarra rítmica de Scott Ian y la batería de Chalie Benante, estos cachondos fanáticos del cómic con sus coloridas bermudas crearon un estilo propio llegando a convertirse, además de un referente en el thrash mundial, en el germen del rap metal (’I’m the Man‘ [ver], 1987, y ‘Bring the Noise‘, 1991 [ver]). Si buen su primer disco es el Fistfull of Metal (1984), con Lilker y Turbin, para muchos arrancan de verdad como formación clásica con Spreading the Desease (1985), disco en el que ya se empiezan a encontrar trazas de lo que se convertiría en su estilo. Como perfectos ejemplos podemos escuchar ‘Armed and Dangerous’, ‘Madhouse’ o ‘A.I.R.’.
Aunque el disco que les encumbró (y con el que se acabaron de ganar los odios de los papaitos conservadores americanos, a los que más tarde dedicaron su hilarante ‘Startin’ Up a Posse’) llegó en 1987: Among the Living. Dotado de un sonido robusto, prácticamente la totalidad de sus temas se han convertido en himnos. Entre ellos, por méritos indudables, destaca ‘I Am the Law’, inspirada en el cómic Juez Dredd.
Siguiendo el estilo marcado por Among the Living sacan State of Euphoria, donde encontramos temas ya clásicos como ‘Be all, End All’ y ‘Antisocial’ y ‘Now It’s Dark’. Si bien el Euphoria tuvo un frío recibimiento a causa de su poco innovador sonido, el siguiente disco (Persistence of Time, 1990, último de la época dorada con Belladona) muestra a un grupo maduro, consolidado, con ideas renovadas y adentrándose más que nunca en el aspecto social. En ese disco hallamos una de las posiblemente mejores canciones de la banda, ‘In My World’, así como otras que han seguido el camino a los altares: ‘Time’ y ‘Got the Time’.
Belladona es expulsado a causa de su poca implicación en la composición de temas, y en su lugar entra un muy diferente John Bush, cantante que imprime su personalidad (y un guiño hacia el sonido grunge que ya empieza a predominar en la escena) en el interesante Sound of the White Noise (1993). De este disco destacan los primeros tres temas, impresionantes, más ‘Black Lodge’ y ‘C11H17N2O2S Na’ (fórmula química del pentatol sódico, el supuesto suero de la verdad).
Tras este disco el grupo sufre diverso reveses, tanto económicos como de pura mala suerte, lo que hace que subsiguientes tres discos pasen casi desapercibidos.
En 2005, celebrando los veinte años de la banda, se reúne la formación mítica, con unos hijos pródigos Belladona y Spitz, e inician una gira que congrega a muchísimos viejos fans que habían perdido de vista a la banda. A esta gira, con todos ellos ya maduros y experimentados en lo bueno y en lo malo, pertenece el tema que ahora os presento, y el cual tuve el placer de escuchar (junto a un buen puñado de canciones más) cuando vinieron a Madrid teloneando a Dio.
Bailad bien durante la parte de mosh y alabad, jodíos, alabad.