Queridos hermanos, ha llegado la Navidad. Si ayer lo celebramos con Fear Factory, hoy los S.A. nos presentarán lo que para ellos significa, un aspecto que cada vez se hace más obvio.
A lo largo de los años estos vitorianos se han confirmado como uno de los grupos de hardcore-punk-thrash más importantes del país. Sus primeros dos trabajos, Intoxikazión etílika y Soziedad Alkoholika, son clásicos indiscutibles de esos géneros. Por desgracia posteriores lanzamientos defraudaron a parte de sus seguidores, en parte por repetir esquema y en parte por tender a lo comercial. Pero no se puede discutir que su primera época es impresionante. Y si siguen ahí, con esa legión de fans, sin duda se deberá a algo.
El presente tema, incluido en el EP homónimo, se ha convertido en todo un lema contra esta temporada del año. No deja títere con cabeza, tal y como se espera de un grupo como S.A., de letras afiladas como cuchillos. El vídeo se rodó en la casa okupa de Vitoria, y demuestra su buen directo.
Alabemos a nuestro señor, y no caigamos en la falsedad de estas fechas.
Queridos hermanos, nuestro dios existe, siempre ha existido y siempre existirá. Pero que siempre esté ahí, contemplándonos, no implica que seamos conscientes de su presencia, ni que podamos escuchar sus designios. Para que eso suceda hacen falta intermediarios, mensajeros. Profetas.
En éste mi mensaje inicial siento la necesidad, casi la obligación, de hablaros de los que se revelaron como sus primeros mensajeros, los primeros ungidos con la bendición de nuestro dios. Oriundos de una industriosa ciudad de Inglaterra, Birmingham, de las más importantes del país, se unieron a finales de los años sesenta. Entonces recibieron la llamada. Cuatro jóvenes* (Terence Michael Joseph Butler, John Michael Osbourne, Frank Anthony Iommi y William Thomas Ward), hartos del hippismo, del buen rollo y del pop predominante decidieron mezclar su música, inicialmente inspirada en el blues, con la magia negra, pesadillas y el terror cinematográfico. Su filosofía se podría resumir en las siguientes palabras: ‘si la gente paga por asustarse en el cine, ¿porqué no darles eso mismo en forma de música?’.
Las bases arquetípicas de su obra estaban ya plantadas. Sólo faltaba un pequeño detalle para cuajar ese sonido aterrador. Ese golpe final provino de lo que en principio podría haberse tomado como una desgracia: un accidente laboral que amputó dos falanges en los dedos corazón e índice de una mano derecha. Ese percance, padecido por el guitarrista de la banda, le llevó a cambiar el tipo de cuerdas de su guitarra y a bajar la afinación de las mismas.
Música, terror, magia y un sonido de guitarra inusual. El resto forma parte de la historia. Black Sabbath son los padres de todo el oscuro ‘guitarrero’, de las atmósferas insanas y depresivas, en clara contraposición a los comerciales Led Zeppelin o Deep Purple. De ellos, de su sonido denso y perturbador, han surgido numerosas sectas adoradoras de nuestro señor, sectas que muchas veces no son aceptadas por el fiel más ortodoxo. Thrash, Death, Black, Doom o Funeral no existirían sin los predicados de estos cuatro profetas.
Alabados sean.
Aquí os pongo la primera alabanza a nuestro señor, una de las obras maestras que estos cuatro taumaturgos de Birmingham conjuraron hace ya casi cuarenta años: el tema que de nombre al grupo, al disco y a la canción, en una interpretación en directo de la época.
*Enlace a la versión en inglés dado la pésima calidad de la edición española. Si quieres saber más del grupo, en español, busca en google.
Nuestro dios se comunica con nosotros gracias al trabajo de otros. Agradéceles su esfuerzo de la manera que prefieras, pero agradéceselo. Compra sus discos, acude a sus conciertos, dona dinero, entra en contacto con ellos, lo que sea para que sepan que estás ahí, que no predican en el desierto.