El púlpito

Un dios de metal. Cuatro profetas de Birmingham.

Agalloch - Not Unlike the Waves

Posted in Doom with tags , on 1 Febrero 2009 by Predicador

Queridos hermanos, hace ya bastante tiempo que no hablo de intérpretes del género doom, y creo que ya es hora de regresar al mismo. En esta ocasión me centraré en un grupo extremadamente minimalista y ambiental, pero de una calidad indudable: Agalloch (sitio oficial). Se les suele englobar en el movimiento denominado neofolk, incluso neoclásico, pero realmente podríamos describirlos como un grupo de doom con toques atmosféricos. Utilizando esos recursos han adquirido un estilo personal lleno de melancolía y fatalidad, sentimientos estos que inundan sus composiciones.

Tras emerger de la escena del black metal, cuya influencia se percibe con claridad en el primer disco (Pale Folklore, 1999) su estilo ha ido avanzando a lo largo de los otros dos LPs y cuatro EPs con gran éxito hacia ese estilo de sonido en el que la depresión y la soledad se vuelven casi palpables. Su segundo disco, The Mantle (2002), recibió numerosas y justificadas aclamaciones; el último (Ashes Against the Grain, 2006) no defrauda.

Para adentrarnos algo más en su estilo hay que decir que sus temas, muchas veces de más de seis minutos de duración y algunos rondando los veinte minutos, poseen de juego de guitarras, percusión y voces que nos llevan a un mundo desolado y triste. Ese interés por lo atmosférico se percibe en la inusitada cantidad de temas instrumentales, en una proporción bastante más grande a la que suele haber que en un grupo normal. La estructura básica de sus composiciones consiste principalmente en progresiones que ganan en intensidad, y de un marcado carácter evocador.

Aquí os dejo el único vídeo oficial de la banda, un recortado ‘Not Unlike the Waves’. El tema, originalmente de nueve minutos, quince segundos, lo recortó por la productora sin el visto bueno del grupo a los actuales cuatro y medio (en youtube podéis encontrar la versión íntegra). Aun así, esta versión sirve de perfecta introducción al sonido de la banda.

Si os apetece escuchar más podéis ir navegando por la red, pero podría recomendaros ‘She Painted Fire Across the Skyline I‘, ‘Odal‘, ‘Limbs‘ o ‘Our Fortress Is Burning… II - Bloodbirds‘, ejemplos claros de la evolución de estos norteamericanos.

Sin más, me despido alabando a nuestro dios por las maravillas que nos ofrece. Y ahora vosotros, venga. Alabad.

Amorphis - My kantele

Posted in Death, Heavy with tags , on 14 Diciembre 2008 by Predicador

Queridos hermanos, vamos a tomarnos un respiro y relajarnos un poco. Cierto es que los últimos sermones han contenido temas rotundos, legenarios, al mismo tiempo que de una contundencia apabullante. Se tratan de gemas de la vieja escuela, joyas de los maestros que han pavimentado el suelo por el que ahora desfilan las nuevas generaciones de adoradores, pero no por ello sus odas resultan menos agresivas.

Como bien os digo, llega el tiempo del descanso, un reposo breve pero merecido. Y para ello ¿qué mejor que una balada? Nos adentramos en ese subsubgénero que tanto ha gustado a los infieles a través de una pequeña obra maestra, creada por uno de los pioneros en el folk metal, Amorphis. Estos fineses despuntaron con rabia e ideas gracias a su The Karelian Isthmus, una obra maestra dentro de ese estilo: mezclar la mitología con la música, en este caso el death metal. El citado disco incluye joyas como ‘The Exile of the Sons of Uisliu’, un ejemplo de cómo componer temas atmosféricos pero nopor ello caer en el aburrimiento. Amorphis han cambiado mucho desde es primer disco, pasando por diversas etapas y practicando guiños con la psicodelia, el rock accesible o el diréctamente comercial, así como abandonando numerosas veces las voces guturales para más recuperarlas cuando les ha parecido convenmiente.

Aquí os dejo con este remanso de calma. Afinad vuestros kanteles si quereis acompañar a estos trovadores. Pero recordar que por un kantele se libraron batallas, provocando numerosas muertes. Y si no me creeis, leed el Kalevala.

Loado sea nuestro dios.